martes, 4 de febrero de 2014

Alfa Romeo Spider 916

Mi pasión por Alfa Romeo, y en general por los coches, empezó algo más tarde de lo habitual, cuando con 23 años tuve mi primer coche, un Fiat Bravo GT JTD. No era un Alfa Romeo, pero si un Italiano con un diseño claramente diferenciado de su competencia de la época. Ya entonces tuve que justificar la compra de un Italiano a familiares y amigos y, como entonces era un neófito en el tema, tuve que documentarme previamente, primero para ver si tenían razón, y segundo, para demostrarles que estaban equivocados. Y leyendo sobre Fiat no tardé en encontrar interesantísimos artículos sobre la marca del grupo más orientada a la deportividad: Alfa Romeo. Ese fue el punto de inflexión que despertó mi gran interés por la marca, un interés que me llevó a conocer la gama de modelos de aquel entonces, entre los cuales se encontraba el Spider 916 de tercera generación, un modelo que me robó el corazón. Pero pasaron muchos años hasta que me planteara jubilar a mi Fiat Bravo y, cuando llegó el momento, extrañamente me acabé decantando por un Mazda MX-5 de primera generación. ¿Curioso, verdad? Quizás sí, aunque para nada extraño. Tenía muy claro que quería un roadster, un pequeño deportivo biplaza, y que quería gastarme menos de 10.000 euros. El primer candidato fue el Spider 916, aquel que me robó el corazón hacía ya unos cuantos años, pero se me salía un poco de presupuesto y, además, el pequeño Miata ofrecía una conducción mucho más pura, con un peso mucho más ligero, motor delantero y tracción trasera; así que dicho y hecho. Adquirí el MX-5 y vendí el Fiat. Pero estaba claro que tarde temprano tendría un Alfa y, en este caso, fue más temprano que tarde, ya que tras unos 4 años con el Miata, utilizándolo a diario, decidí comprarme un Alfa Romeo, por fin, para utilizarlo como utilitario, dejando el MX-5 para disfrutarlo los fines de semana. ¿Y cuál fue el Alfa? Pues no, no fue el Spider, sino un magnífico MiTo 1.4 TB de 155cv del cuál sigo totalmente prendado, 4 años después, pero esto es otra historia que ya contaré en otra ocasión… El caso es que, tras no pasar demasiado tiempo desde la adquisición del MiTo, un día, sentí que debía vender el Miata. Pensando ahora en aquel día, no sabría deciros el porqué de la decisión. Quizás el gasto extra que suponía el tener un segundo coche, quizás el miedo a que se estropeara algo importante después de haberle hecho tantos kilómetros en 4 años, quizás un deseo oculto de poder darle sustituto en forma de Spider pasado un tiempo…

Tarde Alfista - 1  
Así que después de  la compra del MiTo y de haber ahorrado algo de dinero, empecé a mirar el mercado de segunda mano en busca de, esta vez sí, un Alfa Romeo Spider. Aunque empecé buscando el Spider clásico, de la serie 2 preferentemente, acabé orientando mi búsqueda al 916, ya que todo y que por precio podía acceder a ellos, me daba un poco de miedo la incertidumbre del dinero a gastar para dejarlo perfecto. La búsqueda de mi 916 fue realmente rápida, ya que se me “cruzó” uno en buenísimas condiciones, a un precio razonable y cuyo propietario me transmitió confianza plena desde el principio, no en vano es usuario del foro Alfistas. Ese Spider, muy posiblemente, por color, interior y equipamiento, fuera el que yo hubiera elegido si lo hubiera comprado nuevo en el 2000 (esa unidad concreta fue fabricada en diciembre del 99): Rosso Alfa, asientos de piel MOMO en color beige, a juego con la moqueta y las alfombrillas, también de color beige, de Pininfarina; y las llantas de serie de 16 pulgadas, para mí las más bonitas, exceptuando las carísimas y dificilísimas de encontrar llantas Siena de 17 pulgadas, del catálogo de Zender.

Tarde Alfista - 7

Tarde Alfista - 11

Tarde Alfista - 12
 
La prueba de conducción previa a la compra me sirvió para comprobar que el coche funcionaba lo bien que “anunciaba” y para conocer el carácter perezoso de su motor 1.8 Twin Spark. He de confesar que en aquel momento me decepcionó bastante, ya que acostumbrado al turbo del MiTo, el motor del Spider me pareció extremadamente lento. Pero después de pensarlo bien llegué a la conclusión que era totalmente normal, ya que estos motores italianos, atmosféricos y puntiagudos, han de ser conducidos altos de vueltas para encontrar su carácter deportivo y sus prestaciones más altas. Y, después de la compra y la adaptación necesaria, puedo decir que este motor tiene el comportamiento de motor atmosférico que tanto me gustó en el Mazda MX-5. De hecho son motores muy parecidos: misma cilindrada, 16 válvulas los dos, los dos dan el par máximo a 3.500 vueltas y los dos consiguen la potencia máxima también a las mismas vueltas, 6.500. El del Spider es más sofisticado, con su distribución variable y su doble bujía por cilindro, pero el mayor peso del conjunto hace que a en la zona baja y media del cuenta vueltas no se desenvuelva mejor que el Miata. Lo que si tiene el Spider es un sonido del motor mucho más bonito, por lo menos a mi parecer.
 
Retrocediendo un poco en esta narración, volvemos al momento de la compra. El Spider tenía un interior impecable, una mecánica muy cuidada (se le había hecho correa de distribución y bomba de agua), tenía unos más que razonables 93.000 kilómetros y un historial completísimo. Sólo le fallaba el exterior, que debía ser repintado por completo para dejarlo perfecto, aunque se podía dejar bastante aceptable con un trabajo menor (sólo tenía dos pequeños golpes en las aletas traseras y alguna rayada menor). Fue por tanto una decisión fácil y, pasados ya 9 meses, sólo he tenido que gastarme el dinero del repintado completo.
 
Tarde Alfista - 2

Tarde Alfista - 4
 
Tarde Alfista - 3

Tarde Alfista - 15

Haciendo un poquito de historia, el Spider 916 fue el relevo del modelo más longevo de la historia de Alfa, el Spider (producido del 1966 al 1993 a través de 4 series). Fue la reinterpretación moderna de un estilo de vida, pero ya bajo la órbita de Fiat, que se había hecho con Alfa Romeo en 1987. Eso obligó a Alfa Romeo a utilizar una plataforma de tracción delantera del portafolio de Fiat llamada Tipo 2 y a realizar un trabajo prodigioso para hacer que su conducción fuera la de un tracción trasera. Para ello, incorporó un subchasis de aluminio con una suspensión independiente autodireccional que dota al Spider y GTV, versión coupé fabricada conjuntamente, de una agilidad extraordinaria. Diseñado en el Centro Stile de Pininfarina, proponían una imagen inédita que conservaba la fascinación que desde siempre ha sido sinónimo de placer de conducción reflejado en las formas de la deportividad y de la elegancia. El interior, con reminiscencias al duetto original, reflejaba una orientación estilística relacionada con la específica personalidad del Spider, trasladando al interior la misma deportividad y elegancia que el sublime exterior.
 
El Spider cumple a la perfección el papel de segundo coche, coche capricho, pero a la vez, por su tamaño y cualidades de Gran Turismo, permite ser utilizado a diario para ir a la oficina o para afrontar viajes largos con un alto grado de confort para tratarse de un descapotable.
 
¿Cuál es vuestra opinión sobre el 916?


Todas las fotos han sido tomadas en las proximidades de el Montmell, en el Baix Penedés, provincia de Tarragona. Podéis verlas a máxima resolución haciendo clic sobre ellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario