domingo, 9 de marzo de 2014

¿Cómo se puede ser pesimista ante el "plan definitivo" para resucitar a Alfa Romeo?

Entre los Alfistas, desde hace unos meses, hay cierto nerviosismo por el futuro de la marca. El Alfista, además de apasionado, es pesimista. Quizás sea la propia pasión la que le haga qué, ante un panorama incierto, o más que incierto un panorama sobre el que él no puede influir; mire con preocupación el futuro. Yo, por naturaleza, soy optimista y, aunque en alguna ocasión he llegado a entender el negativismo sobre la marca, en estos momentos me cuesta muchísimo hacerlo. ¿Cómo se puede tener esa actitud después de que Alfa saque a  la venta el deportivo 4C, el deportivo puro añorado por los Alfistas durante varias décadas? No sabemos aún si será un éxito de ventas, aunque todo parece indicar que sí, ya que Alfa está pensando en aumentar la producción, pero lo que sí sabemos es que se puede medir a deportivos como el Porsche Cayman sin salir “escaldado” y sacando tiempos en circuito sólo comparables a deportivos con motores mucho más potentes de marcas de prestigio reconocido. Es verdad que el tercer plan de reactivación desde que Sergio Marchionne fue nombrado Director Ejecutivo del Grupo Fiat en 2004 tampoco ha funcionado, pero en este caso creo que las cosas son bien diferentes, pues el plan se estaba cumpliendo hasta que llegó la crisis de la que parece que, poco a poco, empezamos a salir. 


Alfa volvió a hacernos soñar con un 8C que no se quedó en un solo concept sino que fue producido en una pequeña serie limitada. Posteriormente tuvo el atrevimiento de ampliar la gama por debajo con un MiTo con una puesta a punto digna de alabar para tratarse de un utilitario y, ya por último, creó el tan ansiado sustituto del 147, un Giulietta que está entre los mejores de su segmento. La llegada de la crisis es lo que provocó el parón y lo que obligó a Marchionne y a su junta Directiva a tomar decisiones difíciles pero creo que acertadas, como dejar de producir los 159, Brera y Spider, dejando a la marca con sólo dos modelos a la venta. Sergio Marchionne decidió centrar todos sus esfuerzos en Fiat y en la recién comprada Chrysler. Sabían que el futuro de Alfa Romeo, y en gran medida del grupo, pasaba por tener la llave de la caja de Chrysler, esa llave que sólo tendrían tras hacerse con el 100% de sus acciones y que daría la posibilidad de invertir el dinero necesario en un plan muchísimo más ambicioso que cualquiera de los otros tres, y es que con la compra de Chrysler Alfa podrá crear nuevas plataformas a rentabilizar poniéndolos a disposición de Chrysler y podrá volver a vender en EEUU, un mercado enorme donde, además, ya se ha salido de la crisis. Y por si todo esto fuera poco, Marchionne está convencido que Alfa debe volver a ser lo que fue en cuanto a deportividad, y no sólo lo demuestra con un sublime Alfa 4C, sino también con futuros V6 y V8 que serán realizados por Ferrari, tal y como viene haciendo desde hace algún tiempo con Maserati. ¿Cómo se puede ser pesimista con este panorama? Sólo nos quedan unos pocos meses para que toco acabe de coger forma, pues en mayo se presentará el nuevo plan, “el plan definitivo” como lo han llamado, un ambicioso plan que será desarrollado entre el 2014 y el 2020 y que podría incluir los siguientes modelos:

  • El Giulia, una berlina del segmento D, finalmente con tracción trasera y total y motor situado longitudinalmente.
  • Un cupé derivado del Giulia.
  • Un SUV derivado también del Giulia.
  • Un nuevo Spider que, en principio, iba a ser desarrollado conjuntamente con Mazda, aunque en las últimas semanas se han producido rumores que Alfa podría traspasar el proyecto a Abarth.
  • Un crossover compacto del segmento C, que podría sustituir al Alfa MiTo.
  • Un SUV grande derivado del Maserati Levante.
  • Un gran cupé derivado del Maserati Gran Turismo de próxima generación.
  • Una nueva berlina del segmento E con la plataforma del Giulia alargada.

¿No deberíamos ser MUY optimistas?

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