miércoles, 5 de marzo de 2014

El alma de las cosas

Cuando creamos el blog ahora hace poco más de un mes, teníamos muy claro que su sección principal, la que debía diferenciarlo del resto de blogs, era Historias Alfistas (no era causal que el nombre de la sección coincidiera con la del blog). El contenido que teníamos pensado para ella eran reportajes fotográficos en donde otros Alfistas nos contaran sus historias, tal y como hice yo mismo en esta entrada de "presentación", siempre desde un punto de vista más pasional que técnico. Sin embargo, los que seguís el blog, que por cierto ya sois unos cuantos, habréis visto que el pasado viernes publicamos una entrada que nada tiene que ver con la idea inicial. En aquel caso un servidor publicaba un relato corto, totalmente pasional y, hasta cierto punto, romántico; sobre el ADN de Alfa.
 
La entrada de hoy aun va más allá, ya que es una persona totalmente ajena a esta afición, y a la de los coches en general, la que nos explica su experiencia Alfista. Os dejo con ella:
 
“Que las cosas acaban compartiendo el alma de sus dueños y que en ese momento dejan de ser simples objetos para convertirse en una parte importante, casi una extensión de nosotros mismos, es una idea que no me abandona desde que imaginé a la guitarra de Paco de Lucía sola, inerte, fría y vacía después de la muerte del maestro. Seguramente esta guitarra será guardada para siempre en un museo junto a partituras, vinilos, ropa, manuscritos y quien sabe cuántos objetos más que no volverán a “vivir” ahora que él se ha ido de este mundo. ¿Pero no son acaso los museos y los anticuarios, cementerios de cosas que han muerto con sus dueños o cuando ellos han decidido que sus vidas ya no tenían ningún sentido? Son los viudos, los huérfanos, los desamparados que alguna vez compartieron el sentimiento del intérprete, la sensibilidad del artista, el sueño del artesano. Las cosas tienen alma o no la tienen, y un mismo objeto puede estar muerto en vida en manos de quien no valora lo que tiene o gozar de una vida larga, llena y bella si quien lo tiene así lo hace posible. ¿De hecho, no somos los humanos los creadores de todos los objetos existentes? Todo lo que existe diferente a la naturaleza es el resultado de millones de pensamientos, ideas, mentes, sueños, manos, deseos, sentimientos… y qué decir de aquellos objetos que gozan del privilegio de la manufactura a pequeña escala y de un grado de estética y belleza que los hace únicos y diferentes. Sin duda, mantienen una conexión inmortal con su diseñador o artesano y normalmente acaban en manos de dignos poseedores que no sólo les miman y mejoran, sino que comparten con ellos tiempo, emociones y sentimientos únicos. Así, a través de un mismo objeto, muchas personas se conectan, pues tienen en común un sentimiento, aquel que el gestor quiso transmitir en el proceso creativo. ¡Qué bello milagro!
 
He leído este blog por cosas del destino, y encuentro en sus post el reflejo de mi reflexión. Historias Alfistas, un blog para compartir lo que se siente al poseer o conducir un Alfa Romeo. ¿Tendrán en común los aficionados la fascinación por el diseño que tenía preso a Pininfarina, creador del primer Spider? Yo creo que sí. Es más, todos ellos deben sentir emociones similares cada vez que encienden el motor. ¡Maravillosa conexión!
 
Personalmente, me parecía absurdo pensar en tener un coche bonito para guardarlo más que para usarlo, pero hace unos días tuve la suerte de vivir un día de primavera adelantada a bordo de un Alfa Romeo Spider. Un objeto bello en sus formas exteriores, delicado en sus detalles interiores y potente carácter en su motor, y no tengo ni idea de motores… Pero sí presumo de buen oído, así que basta afinarlo para sentir la pasión con que se activa su interior cada vez que su dueño así lo pide. Un objeto más en manos de un dueño que no es cualquiera, no señor. Su dueño le conoce, le quiere y le cuida. Le devuelve con cariño lo que de su coche recibe cada vez que toma asiento. Conoce su origen, su creador, su artesano. Le ha seguido la pista durante años y, mientras no lo tuvo, lo soñó. Y cada vez que el momento mágico es posible, disfruta como el primer día un viaje de sensaciones que sólo se puede comprender cuando lo experimentas junto a él. Comenzar la ruta y esperar a que el día te regale un poco más de sol para desarticular el único obstáculo entre el asfalto y el cielo. Es hora de retirar la capota y, entonces, sucede. La velocidad te trae el frescor y los aromas de la primavera entre verdes caminos y el azul del cielo y, como tenemos suerte, el mar de fondo completa el espectáculo del que no sólo eres parte, sino protagonista. Y así, segundos, minutos, horas… ¿a dónde vas? Qué importa, parece que lo llevas todo contigo y no hace falta nada más. Se produce un silencio… ¡Placer!
 
Está claro que una guitarra, un pincel o una cámara, según en manos de quién estén, son instrumentos capaces de convertir la nada en arte; pero en este caso, esta máquina, este coche, ha sido capaz de regalarnos un momento del arte más difícil de construir, que todos podemos ejecutar y que cuesta mucho aprender: la vida misma.”
 
Martha

4 comentarios:

  1. No quiero ensuciar este precioso Blog con mis bastas palabras, pero me niego a no agradecer a la autora del comentario, Martha, su puntiaguda manera de describir como los alfistas entendemos la interpretación de lo que es el arte, pasion, sentimiento, amor, disfrute......vida, con solo ver o escuchar una maquina, una maquina si, pero una maquina "meravigliosa".........Gracias Martha

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    1. Muchas gracias Airon por comentar y, sobre todo, por agradecer a Martha el escrito. Es cierto que fue poco acertado por mi parte no darle las gracias públicamente.

      Muchas gracias Martha por tu tiempo y, sobre todo, por plasmar tan bien esos sentimientos que se apodera de los Alfistas ;-)

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  2. Hola Airon, gracias también por tus palabras que nada tienen de bastas ! Me has reafirmado la teoría y me alegra que te sientas identificado con estas sensaciones. Por eso, te animo a que le cuentes al Blogger tu historia, qué sientes cuando estás sentado y se enciende aquella máquina meravigliosa? Cuenta...cuenta ! Un saludo :)

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    1. Después del éxito, tendré que pedirte más colaboraciones (aunque en realidad fuiste tu quien te ofreciste y me regalaste este bonito escrito)...

      ¡Gracias!

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