sábado, 12 de abril de 2014

Alfa Romeo Alfetta GTV 116 (2ª parte)

Sin duda alguna los elementos que componen la decoración de una casa son fieles al gusto, personalidad y carácter de quien en ella habita, y esta vez, cuando Fabreta nos permite entrar en la suya, no sólo lo comprobamos, sino que nos sorprendió con piezas únicas, diseños que mezclan su amor por el motor y la originalidad de su personalidad, como esta mesa de jardín, “construida” con el capó de un Alfa 916 o el foso construido en el porche y que le permite hacer todo tipo de intervenciones en los bajos de sus coches.
 
Alfa Romeo Alfetta GTV 116
 
Al entrar en el parking nos damos cuenta que la mesa/capó del jardín no es de un 916 por casualidad, sino que muestra su pasión por este modelo. No en vano, dos de los coches que vemos son de la serie 916, un espectacular GTV TB de la primera generación, de color blue atollo, y un Spider, aunque éste utilizado como donante. Del tercer miembro de tan selecto club ya visteis una foto en la última entrada del blog, se trata de un Alfetta GTV de 1980 que inunda el parking de cuore, ese sentimiento que empezó a ir a la baja con modelos venideros: más seguros, mejor construidos, con interiores más ergonómicos, más fiables, … pero también menos pasionales.
 
Alfa Romeo Alfetta GTV 116
En una de las paredes del parking 3 parrillas: Alfetta GTV, 916 segunda serie y 916 primera serie.

Lo primero que me llamó la atención cuando lo vi por primera vez hace unas semanas fue sus formas rectilíneas y el perfil en cuña. A diferencia de la versión sedán del Alfetta, diseñado por el Centro Stile Alfa Romeo, y de modelos anteriores, diseñados por Pininfarina y Bertone; el diseño del GTV fue encargado a Giorgetto Giugiaro, creador de Ital Design, y comparte muchas características de diseño derivadas del majestuoso Montreal, motivo suficiente como para venerar este modelo más modesto. Las líneas del Alfetta GTV debían ser muy llamativas en la década de los 80, cuando prácticamente todos los coches eran cuadrados. Quizás fue eso lo que impulsó a Fabreta a comprarlo en noviembre de 1993, con tan sólo 19 años. Para entonces el GTV ya tenía 13 años, pero estoy convencido que el coche seguía haciendo girar cabezas a su paso.


Alfa Romeo Alfetta GTV 116
Los bajos laterales salían de fábrica pintados del mismo color que la carrocería, no negro mate como los lleva ahora.

Alfa Romeo Alfetta GTV 116


Alfa Romeo Alfetta GTV 116


Alfa Romeo Alfetta GTV 116

Pero el GTV no había tenido una vida fácil y a esas alturas ya había pasado por cinco manos diferentes. Bueno, seis si contamos al ladrón que lo cogió “prestado” para luego “devolverlo” en un estado calamitoso, según nos cuenta Fabreta. Y es que el cariño que le tiene al Alfetta es tal que sintió la necesidad de localizar al primer propietario del Alfa para que le contara la parte de la historia que le ayudara a completar el puzle.
 
Tras una conversación telefónica de media hora descubrió que fue comprado y estrenado en Castellón en junio de 1980, en el Concesionario Oficial Automóviles Simón. A los dos años un conocido suyo se hizo con él y, al poco tiempo, se lo pasó a otro como parte del pago de una operación. En 1988 es un empleado de banca de Villareal el que lo compra y el que se lleva el disgustazo del episodio del robo que condena a nuestro protagonista a pasar una larga temporada olvidado en el Servicio Ofical de Alfa Romeo en Villareal, donde finalmente lo compra el Jefe de Taller del Servicio Oficial de Alfa Romeo de Vinarós, quien lo usa dos años como coche propio y, no se lo pierdan, como vehículo de asistencia rápida. Y es que no le falta ni motor ni maletero…
 
El GTV 116 era conocido por su combinación de poco peso y motores potentes y esta unidad de dos litros de carburación cuádruple, como cuenta el propio Fabreta, era una buena escuela que o te mataba o te daba buenas manos de por vida. Viéndolo conducir, está claro que fue lo segundo. Al tiempo que le daba buenas manos le hacía aprender mecánica a marchas forzadas, ya que debido a la mala vida a la que había sido sometido y a un motor con más de 200.000 kilómetros, el  Alfetta iba requiriendo de pequeñas intervenciones para curar sus heridas, aunque afortunadamente ninguna grave.


Alfa Romeo Alfetta GTV 116
Fabreta tuvo que reemplazar las llantas que llevaba en la compra, las de un Sprint, por las originales del GTV.
Alfa Romeo Alfetta GTV 116
 
El Alfetta fue fabricado de 1972 a 1987 e introdujo una nueva disposición de transmisión en la marca, la transaxle, con embrague y transmisión alojados en la parte trasera. Esta disposición, junto a una suspensión que se basó en el doble trapecio y barras de torsión en la parte delantera y una viga de Dion en la parte trasera lo dotan de una excelente tracción y dinámica, así como de un peculiar bamboleo en parado con el motor en marcha, ya que el eje de transmisión siempre gira, aun en punto muerto.
 
Subido a su interior se respira una atmósfera muy especial, esa que tanto se echa de menos en coches más modernos y sofisticados. Frente a nosotros nos encontramos un volante OBA de madera de finales de los 80 y un solitario cuentavueltas, con su correspondiente capilla y una zona roja que empieza en las 6.000 rpm. Son esos detalles los que hacen que sintamos que conducimos algo especial, aunque si dirigimos la mirada al centro del salpicadero nos encontramos con el velocímetro y el resto de indicadores, entre ellos el tan añorado manómetro de presión del aceite. Los asientos de este GTV son los originales de terciopelo azul, aunque llevan encima una tapicería de polipiel negra que no le queda nada mal. También a posteriori se le instalado un aire acondicionado Diavia.

Alfa Romeo Alfetta GTV 116


Alfa Romeo Alfetta GTV 116


Alfa Romeo Alfetta GTV 116

Fabreta, sabedor que el motor no sería eterno, compra en 1995 la mecánica de un GTV accidentado y la guarda con recelo. Pero los Alfistas somos caprichosos y sólo 2 años después decide comprarse un 164 3.0 y poner a la venta el Alfetta GTV para financiar la compra. Por suerte no aparece ningún comprador y el Alfa acaba arrinconado en un almacén hasta 2005, protegido por una lona y sin tocarse ni una sola vez. Pero como se suele decir, los viejos rockeros nunca mueren y, tras ponerle una batería nueva, el corazón de la bestia cobra vida al primer intento. Aun así Fabreta decide montarle el motor comprado en el 95 y, a ratos, lo va poniendo a punto con mucho mimo. Hasta que en 2013 se le rehabilita la documentación y pasa la ITV, 17 años después de la última…


Alfa Romeo Alfetta GTV 116
Aunque la tapa original no iba pintada, no podemos negar que le queda de fábula.
Como se puede apreciar en las fotos, el trabajo realizado es notable y, todo y no encontrarse en un estado inmaculado, mantiene el encanto de un vehículo no restaurado que se conserva más o menos como cuando tenía 5 o 6 años de antigüedad. Como dice Fabreta, “tiene algún óxido y cosas de coche viejo, pero para mí son detalles que le dan solera. Nunca me han gustado las unidades hiper restauradas”.
 
Desde aquí dar las gracias a Fabreta por hacerme sentir como en casa, por contarme su Historia Alfista y por dejarme compartirla con vosotros. Aprovecho estas últimas líneas para animaros también a contarme vuestra Historia. Sólo tenéis que enviarme un correo a contacto@historiasalfistas.com indicando vuestros datos personales, modelo, año de fabricación y cualquier otra información que pueda resultarme de interés.

¿Qué os ha parecido esta Historia Alfista?
 

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