domingo, 25 de mayo de 2014

Alfa Romeo Giulietta MY 2014

Introducción
 
Tratad de leer el reportaje cómo la opinión de un compañero, no hay certezas absolutas, ni mentiras camufladas. He intentado ser lo más veraz posible, pero como en todos los artículos, el gusto personal juega alguna que otra mala pasada, así que es posible que estéis de acuerdo con parte del texto y en otros aspectos no tanto. Mi intención es mostrar el coche tal cual es, cómo si tuvieseis la oportunidad de tener uno delante, mostrando sus detalles, virtudes y defectos. Algo que sirva de orientación para futuros propietarios y de entretenimiento para los alfistas, en especial de los Giuliettistas, colectivo en el que me integro con el mayor de los orgullos. Sin más, aquí está el bicho:
 
 
¿Se puede comprar un Alfa Romeo siguiendo los dictámenes de la razón y no los del corazón?
 
A priori, este topicazo de la marca, puede resultar una pregunta bastante simple de contestar, alguno de vosotros quizá lo haya hecho ya, pero si lo pensamos detenidamente, ¿Seríamos capaces de dar una respuesta lógica? No lo creo.
 
La publicidad es un depredador insaciable. Vaga por cualquier medio conocido; Prensa escrita, televisión, radio, nada escapa a su poder y control. Nos vemos bombardeados a diario por un sin fin de ofertas, lustros de garantía adicional, brillantes carrocerías que reflejan de manera sinuosa el cielo nocturno de una vibrante y moderna urbe, acabados sport, ligeras llantas de dimensiones grotescas, pantallas táctiles e innecesarios aparatos de info entretenimiento... Todo preparado para atraer al comprador cual polilla que se adhiere al fluorescente de una terraza en verano.
 
En ese maremágnum de estímulos que nos invade a la hora de adquirir un vehículo nuevo, ¿Qué lugar ocupa una marca que posee dos modelos (acepten mis disculpas, Señor 4C y su Excelencia Disco Volante), con un cierto bagaje de años en el mercado, sin rumbo aparente, sin opciones y con el cliché y perenne estigma de la mala gestión postventa y fiabilidad?
 
Un Giulietta, depósito lleno y el horizonte. No se puede pedir más.
 
El tío de la casa por el tejado. Así de lapidaria suena mi madre cada vez que decido hacer algo. Jamás he tenido un coche con más de cuatro asientos o dos puertas. Pasé de un precioso Fiat Coupé a mi actual y flamante Alfa Romeo Spider 939, pero incluso en la infinita ignorancia y nula previsión de acontecimientos, soy plenamente consciente que un descapotable, gasolina y biplaza, no puede (ni debe) abarcar todas las vicisitudes y necesidades del día a día en un domicilio medianamente normal.
 
El objetivo y las premisas son claras: Vehículo diesel, de potencia respetable, cómodo y espacioso, con un maletero decente, y cierto carácter deportivo, si es que a un coche impulsado por el combustible del diablo se le puede adjetivar con la palabra "deportivo".
 
Sobre la mesa, la extensa e inabarcable gama de Alfa Romeo. ¿Qué sería del alfista sin esa figura retórica llamada ironía?
Volkswagen Golf (el Rey de reyes), Mazda 3 (la gran sorpresa), Mercedes clase A (no consigo estar de acuerdo con su calidad-precio), Volvo (si, pero no), Ford Focus (esperaba más, han radicalizado el diseño), BMW serie 1 (se ven demasiados, lo veo muy genérico)... Probados todos, sopesados, comparados, discutidos. Les falta algo y tienen dos serios problemas:
 
El primero y más sui generis es el diseño exterior. Aquí entono el mea culpa, no acaba de llamar mi atención ninguno de ellos (y lo he intentado). El segundo problema, a mi entender insalvable, es que en casa no soy el único alfista. Mi señora lleva años enamorada del Alfa Romeo Giulietta Blanco Ghiaccio.
 
¿Por qué sÍ al Giulietta y no a los demás? Pues porque en casa entran las cosas por los ojos, y prima más el sentimiento o el placer visual que la funcionalidad o la razón. Pero este Giulietta a pesar de llegar por que gusta, lo tiene que hacer con cabeza, de ahí la pregunta con la que daba comienzo el reportaje.
 
Dicen que es su peor cara. Permitidme que lo dude.

Modelo y motorización
  • Alfa Romeo Giulietta 2.0 JTDm2
  • Potencia: 150cv a 3750rpm, 380Nm de par a 1750rpm.
  • Alimentación: Multijet 2, inyección directa 1600 bares, turbocompresor e intercooler.
  • Ruedas: Llanta 18" Turbina oscura, Dunlop SP SPORT MAXX TT 225/40 ZR18 92w.
  • Frenos: Sobredimensionados Brembo Pack Sportiva.
  • Velocidad máx: 210Km/h.
  • Aceleración (0-100km/h): 8´8 s
  • Equipamiento: Sensor de aparcamiento trasero, climatizador bizona, apoyabrazos delantero, marco lunas cromado, escape doble, cruise control, sensor de lluvia y luminosidad, espejo interior electrocromado.
  • Pack SPORTIVA: Tapas de retrovisor y manillas satinadas, faros e interior con acabado oscuro, salpicadero del Quadrifoglio Verde, faldones laterales, suspensión deportiva, volante de piel con costuras blancas, pedales deportivos, lunas traseras tintadas, paso de puerta QV, pinzas de freno rojas, tapicería en piel y alcántara.
  • Pack PREMIUM: Lavafaros telescópicos, faros bi-xenón con Adaptative Frontlight System, techo practicable, equipo HiFi Bose con 9 altavoces y subwoofer.
  • Pack CONFORT (selección): Regulación en altura del asiento de pasajero y reposabrazos trasero y tercer reposacabezas.

Ni el más potente, ni el más flojo... Podría haberme dejado seducir por el TCT, los guantes de cuero y esa falsa sensación que nos imbuyen las levas a lo Fórmula 1, pero hay que callejear, que aparcar, arrancar y parar constantemente, y el sobreprecio junto al hándicap del consumo declinaron la opción más lógica para cualquier Alfista: La más potente.
 
Nos queda pues el nuevo 2.0 jtdm de segunda serie con 150cv y 380Nm (valor de par más alto de toda la gama, por encima de cualquier gasolina, incluido el QV).
 
He leído que por ahí dentro trabajan duro unos pequeños cachivaches, enanitos o cómo queráis llamarlos, inyectores de nueva generación, servo válvula hidráulica, 8 inyecciones por ciclo, un reno y varios pajaritos azules que ayudan a Blancanieves a limpiar los platos mientras entonan una edulcorada cantinela... Da igual.
 
Lo más importante de toda esa tecnología, (que no se ve cuando coges el coche para ir a trabajar), es que funciona, y lo hace bien. Con esto se ha mejorado tanto la potencia y el par motor con respecto al anterior jtdm (que generaba 140cv), como el consumo, o las dichosas y tan en boga emisiones de CO2 y NOx.
 
No haré ninguna otra reseña al motor hasta que llegue al apartado de Dinámica y Prestaciones, y es que merece la pena hablar de ello por separado.
 

 
Acabado exterior Pack Sportiva y Pack Premium
 
No creo que exista una manera fina o delicada de abordar este tema.
 
Un modesto investigador de barrio, que dedique su jornada a los asuntos de cuernos, bajas laborales o estafas a seguros, puede resultar tanto o más atractivo que cualquiera de los actores que haya encarnado el papel de James Bond. Una cartera pudiente se permitiría el lujo de vestir trajes de Anthony Sinclair, Brioni o Tom Ford, darse una vuelta por la zapatería británica Church´s y calzarse unos Crockett & Jones o algo de John Lobb, quizá un Rolex Submariner o un Omega Seamaster en la muñeca, todo ello, claro está, con unas bonitas gafas firmadas por Persol. 
 
Y sí, puede que tu trabajo sea menos glamuroso que el del agente 007, pero caramba, que buena pinta tienes... Eso es el acabado Sportiva, un disfraz de algo que no eres. Un tremendo ejercicio de diseño por parte de Alfa Romeo, y un grandioso homenaje al Giulietta QV, que presta su fondo de armario para que cualquier diesel de medio pelo, pueda imaginar que acaba de salvar el mundo de los maléficos planes comunistas de una república bananera.
 
 
El "facelift" del modelo 2014 se ciñe a un escueto cambio en la calandra y unos pequeños cromados para delimitar los faros antiniebla. Estos elementos, los perfiles de las ventanillas, algunos añadidos del Pack (como los retrovisores en cromo satinado) y el níveo Ghiaccio de la carrocería, evocan con ternura a las Giuliettas de hace décadas, con sus maravillosos blancos nucleares y abundantes piezas de metal pulido.
 
En el catálogo MY2014, Alfa Romeo define al Giulietta como berlina, otros claramente engloban el vehículo en el segmento C, algunos lo tratan como un hatchback o quizá un cinco puertas, enmascarado de coupé. Lo cierto es que intenta ser la alternativa de Alfa al trono del superventas Golf, aunque a la hora de la verdad no haya conseguido batirse el cobre con el Rey, cayendo herido de muerte en una zanja a las puertas del castillo. Y no será por carencia de arrestos y coraje para codearse con la alta alcurnia del segmento. Valores le sobran y calidad también.
 
 
El coche es bonito pero "mazacote", lo veo generoso en proporciones, con un capó bastante alto (se ha perdido el acerado frontal del 147 al que sustituye) y unas generosas curvas que se agradecen en el tercio trasero del vehículo, haciéndolo musculoso y soberbio. En lo que concierne al diseño, que decir sin que se le vea el plumero a un alfista, pues que llama mucho la atención, tanto en movimiento como parado. Muchos conductores y transeúntes siguen sin identificar el modelo, no saben si es nuevo o lleva años en el mercado, les gusta lo que ven, pero no lo reconocen. Una lástima.
 
Exteriormente, las líneas fluyen de manera armónica, con un largo nervio que comienza en el paso de rueda delantero y termina confluyendo en las espectaculares y distintivas ópticas traseras.
 
Puertas, faldones, taloneras, libres de protecciones... El Giulietta es un coche condenado a la abolladura, a ser marcado como las reses. Toda la carrocería queda a merced del prójimo y la habilidad a la hora de encontrar aparcamiento del propietario.
 
Me ha resultado chocante el reproche de amigos y familiares, increpándome hasta la saciedad el error cometido al comprar de nuevo un vehículo de dos puertas. El asombro y las mandíbulas pendulantes fueron las únicas respuestas a la "mágica" aparición de sendas puertas traseras, con sus tiradores bien integrados y escondidos en el marco de las ventanillas. 
 
 
 
Las enormes y preciosistas llantas turbina oscura de 18 pulgadas, los frenos firmados por Brembo con sus clásicas pinzas rojas, unas elegantes taloneras, las lunas traseras tintadas, los faros con acabado oscuro o las tapas de los retrovisores y manillas satinadas, son los aderezos que utiliza el Pack Sportiva para potenciar el carácter y dar un sonrojante impacto visual al Giulietta. Parece algo serio, grande, capaz de comerse a cualquier adversario. Luce, y mucho, manteniendo la apariencia de ser una versión potenciada de un utilitario, un "postureo elegante", si se me permite la expresión. Y es esa mezcla de sutileza y brutalidad la que llama tanto la atención del que lo mira.
 
 
 
La doble y cromada salida de escape, da una sonora bofetada al que pierde el tiempo en dar una vueltecita al coche para observar los detalles. Es un perfecto broche a la voluptuosa trasera del Giulietta, y un toque a tener en cuenta junto al spoiler, la singularidad de las ópticas posteriores y el distintivo acabado trapezoidal de la luna trasera.
 
Lo del gusto es algo muy personal, y seré sincero, la verdad es que en un principio me seducía muchísimo más el concepto del Alfa Romeo Mito (en especial su acabado QV), pero el roce hace el cariño, y cuanto más admiro (esto no se ve, se admira) la estética general y su conjunto como un "todo", más convencido estoy del acierto que tuvo Alfa Romeo a la hora de darle puerta al 147. Y no os llevéis las manos a la cabeza, tengo un restyling en color rosso justo delante de mi plaza de aparcamiento, y el Giulietta es bastante más equilibrado y bello que su antecesor. Repito que, el gusto es personal.
 
 
Para no dejar huérfano al Pack Sportiva, los elementos exteriores del Pack PREMIUM hacen su aparición, abriendo los brazos cual abnegada madre y dándonos de mamar de la teta del "lujo". Ésta al fin y al cabo, no deja de ser una siliconada ubre, injertada por los cirujanos del taller para darle un mejor aspecto a todo.
 
Unos lavafaros telescópicos, perfectamente integrados en el paragolpes delantero, unidos a unos bi-xenón dotados del espectacular y efectivo sistema Frontlight System que mueve los mismos acompañando el movimiento del volante, de este modo apuntan el haz luminoso en la dirección de la curva, para que podamos ver y anticiparnos a la niña de la "ídem". Esta función, tiene la particularidad de poder desactivarse desde la consola central del vehículo.
 
El espectacular techo acristalado, de apertura automatizada con varias posiciones, da empaque, pudiendo ser disfrutado por todos los ocupantes, tanto en plazas delanteras como traseras. Acostumbrado a viajar en un Spider, el techo practicable en carretera es tremendamente ruidoso (incluso con el pequeño paravientos que se acciona al mismo tiempo que abrimos el cristal), así que casi mejor lo dejamos para callejear, y en autovía nos dedicamos a posicionarlo en una apertura tipo "spoiler", muchísimo más agradable y permisiva para el conductor. Y aclaro para el que no lo haya entendido: Es mucho más placentero y cómodo carecer de techo que tener un agujero en mitad del mismo.
 
 
Acabado interior Pack Sportiva y Pack Premium
 
El aspecto exterior de un coche es sumamente importante, pero lo es incluso más su interior. Esta será la parte que contemplemos a diario y, tanto el diseño como la calidad de los materiales, nos acompañarán en todos y cada uno de los trayectos que hagamos. Así pues, es aquí donde los italianos deberían mostrar todo su arte a la hora de "vestir" al usuario de a pie.
 
Una fina y delicada tira de aluminio, con un trébol verde en el centro, nos dará la bienvenida cada vez que entremos en el Giulietta. Es como desabrochar el primer botón de una blusa, un detalle que anticipa la "mandanga" que seguro te espera.
 
 
Me encanta el "clap" que hace la puerta al cerrarse...
 
Definir con palabras algo tan efímero como el "olor a coche nuevo" debe ser harto difícil... La hierba recién segada, el perfume de una chica que te dedica una mirada furtiva mientras aprieta su cuerpo contra el tuyo al intentar caminar en un bar, la ropa tendida al sol, un campo a reventar de azahar o la sección de chaquetas de "El Corte Inglés". Este es el paraíso del cuero y la alcántara.
 
 
Los asientos son, simple y llanamente, soberbios. El cuero, tenso como la piel de un tambor de Calanda, ribeteado a la perfección con pespuntes de color negro, blanco y verde que nos retrotrae con inmediatez absoluta al espíritu del Quadrifoglio; Une sus virtudes y defectos a ese maravilloso material, la alcántara, para tapizar espaldera y asiento en un alarde de genialidad.
 
La rudeza en la caricia del cuero, se complementa al tacto de "piel vuelta" que imprime la alcántara, mucho más agradable y con mejor agarre que cualquier otro asiento hecho 100% en piel. Lo cierto es que es una delicia pararse por un momento y disfrutar del contraste de color que existe entre la brillantez del cuero y las "aguas" que la superficie aterciopelada de la alcántara aporta a este esquema interior.
 
 
Sin ser el súmmum de la deportividad, se quedan a medio camino entre el baquet y un sillón de estar por casa, agarrando de manera confortable pero alejada del típico asiento que buscaríamos para un track day. No olvidemos que, aún vestido de lobo, sigue siendo un utilitario diesel.
 
La alcántara aporta un marcado carácter "racing", contagiando al vehículo y al propio conductor. Detalles como el "raspado" con el logo de Alfa Romeo en los asientos delanteros, no ayudan en absoluto a paliar la enfermedad que poco a poco nos va gobernando, y no deja de sorprender a cualquiera que deje sus posaderas en el habitáculo del Giulietta.
 
 
 
En la parte trasera sucede algo similar. Los ocupantes se rodean de opulencia, mismo acabado en piel (que tapiza también los paneles de las cuatro puertas) y alcántara (con un curioso dibujo asimétrico debido a la configuración 2-1 al abatir los asientos), rejillas de ventilación y climatización, un tercer reposacabezas y brazo (añadido en opción del PACK CONFORT), dotado a su vez de una pequeña mesa, portaobjetos y sujeta vasos eyectable, lunas de privacidad tintadas y techo acristalado con cortinilla auxiliar. Otro pequeño detalle es el porta esquís, al que se accede a través del reposabrazos trasero.
 
 
 
 
El puesto de conducción destila cierta sofisticación. A pesar de no encontrarnos en el interior de una berlina alemana, Alfa Romeo tira de tópicos aunque aprendiendo de errores pasados. El Pack Sportiva oscurece todo el interior, homogeneizando y resaltando el gran trabajo que han hecho con el Giulietta, siguiendo una línea de sobriedad en la que destacan los elementos en aluminio mate y la banda (de cutre-plástico) que cruza el salpicadero. Hablando de plásticos, la gran mayoría son buenos, agradables al tacto, pero hay algunos completamente deleznables, aunque todos ellos casan a la perfección, con buenas terminaciones.
 
 
Entre las novedades a destacar, comparando siempre con el modelo anterior, sobresale por encima de todas ellas el volante. Tiene la apariencia, color y tacto de haber sido forrado con la piel de un escualo. En cuanto lo vi, pensé inmediatamente en tan formidable animal, aunque se me cayera el mito al contemplar las costuras blancas (preciosas), en apariencia poco sufridas, que tienen toda la pinta de ennegrecer a la que me descuide.
 
Tiene una ergonomía pluscuamperfecta, y deja entrever el maravilloso cuadro de instrumentos, en el que las típicas capillas de Alfa han dejado paso a dos cilindros que custodian sendos relojes rematados por una argéntea corona.
 
 
La otra novedad remarcable de este MY 2014, es la desaparición de la pantalla retráctil sobre la consola central, que es sustituida por una pequeña guantera portaobjetos.

Llegados a este punto, señalaré algo que no me termina de gustar en el Giulietta. Tiene multitud de recovecos en el que guardar cosas, pero todos ellos son demasiado pequeños. Guantera, portaobjetos superior, huecos en puertas, apoyabrazos delantero compartimentado... Todos minúsculos. ¿Dónde guardo mi bocata, hecho con dos latas de atún, aceitunas rellenas y una barra de cuarto?
 

En un intento de justificar el "facelift", y aprovechando sinergias con la recién adquirida Chrysler, el Giu adopta el sistema Uconnect. Esta unidad en concreto, monta el Uconnect Radio Nav, con pantalla táctil de 6´5", integrada en el salpicadero gracias a un marco en negro piano brillante, muy acertado y elegante.

La navegación clara y concisa, plantea varias rutas (que cambiaremos a nuestro antojo), todo ello con una visión en 2D o 3D de calles e incluso edificios. Menús muy intuitivos que utilizamos con una combinación de botones táctiles y analógicos.

 
 
Todo este despliegue tecnológico nos permitirá escuchar la radio o nuestras grabaciones personales, tanto en dispositivos USB como en tarjetas SD, a través del sistema integrado de sonido BOSE, compuesto por: Un altavoz central para frecuencias medias, cuatro tweeters de 4cm, cuatro altavoces de frecuencias medias-bajas de 16´5cm y un woofer Nd Richbass de 11,5 cm en una carcasa de 7 litros para bajos especialmente diseñada, con amplificación lineal de baja distorsión en el compartimento de la rueda de repuesto. Un total de 10 altavoces de neodimio, más un amplificador con procesamiento de señal digital de 8 canales y ecualización personalizada, (a la hora de la verdad la ecualización no es tan puntillista como nos hacen creer).
 
Sigo echando en falta la opción del clásico CD de toda la vida, pero quizá sea un precio a pagar por las comodidades de la vida moderna que nos van imponiendo los fabricantes. Y sí, ya sé que no lo he dicho, pero el BOSE suena como si Mónica Belluci se levantara temprano para preparar un buen desayuno, y te lo trajera a la cama vestida sólo con un delantal transparente... De lujo.
 
 
En el apartado de confort encontraremos el típico climatizador bi-zona (con difusores traseros), el sensor de lluvia, limitador de velocidad, ordenador de a bordo, cruise control, mandos al volante, espejo retrovisor auto crómico y un detalle que, en lo personal, no me ha gustado nada, dándole al plafón un aspecto de ¿Taxi? con todas esas lucecitas que indican la utilización de los cinturones. Y no me gusta por lo feo que queda y por el avisador acústico, intransigente e indolente que atruena los oídos si tu acompañante decide hacerse el remolón a la hora de abrocharse como manda la benemérita.
 
 
En lo que respecta a la capacidad del vehículo para transportar equipaje, un generoso maletero, ideal para los quehaceres cotidianos, aunque la boca de carga sea algo elevada. Los asientos se pueden abatir para aumentar el volumen total, pero no creo que el acabado Sportiva del interior esté para demasiados inventos a la hora de utilizar el Giulietta como burro de carga... Creo que el susto en el cuerpo no nos lo quitaríamos en mucho tiempo.
 
 
 
Un "daño colateral" al pack Sportiva son las llantas turbina oscura de 18", que calzan unos neumáticos Dunlop SP SPORT MAXX TT 225/40 ZR18 92w, con diseño asimétrico de la banda de rodadura, flancos laterales endurecidos con fibras de kevlar, superficie de contacto rica en polímeros de carbono y silicio para aumentar su resistencia y agarre... Todo muy bucólico si no fuesen tan gastones y tan sumamente ruidosos. Este aspecto está parcialmente subsanado debido a que el coche ha sufrido una sensible mejora en cuanto al aislamiento.

En frío y bajando la ventanilla, el sonido "tractoril" evoca las mañanas en las que se trabajan los campos mientras los buenos hombres apilan fardos de paja en las lindes del camino. Dicho esto, impresiona y mucho el trabajo de insonorización del motor (con la ventanilla cerrada), pues no suena a diesel ni en broma. El zumbido en caliente es apenas perceptible y sorprende bastante el que hayan conseguido tal proeza viniendo de un tetracilíndrico de dos litros.
 

El habitáculo es muy acogedor, bien rematado, materiales agradables al tacto (sin contar la paradoja del tirador interno de la puerta, que parece de juguete, pero está rodeado por un cuero soberbio), amén de todas las bondades que ya se han detallado con anterioridad en este mismo reportaje.

El espacio nunca sobra, pero en este caso es excelente para piloto y copiloto (ambos asientos se regulan en altura), así como el de los pasajeros (suficiente), que quizá lleguen a rozar con la coronilla si pasan holgadamente del metro ochenta de altura. Esto afecta también al puesto de conducción, en el que hay que colocarse bien si no quieres estar tocando continuamente con la rodilla derecha en la parte baja de la columna de dirección. Aún así, el confort de la marcha es francamente bueno, permitiendo viajes largos sin apenas despeinarse y sin tener que parar cada dos por tres para evitar tromboembolismos en las piernas del pasaje. Lo más molesto es el tema del ruido que filtran las ruedas al gestionar los distintos tipos de pavimento, pero es algo que el señor BOSE acalla con puño de hierro.

La visibilidad frontal es excelente, la trasera decente y la lateral horrible. Esto puede ser debido a que llevo años conduciendo coches de dos puertas (son más largas y tienen más superficie acristalada), y el pilar B del Giulietta se me antoja demasiado próximo al "rabillo" del ojo, y aún lo paso mal en los cruces... Será cuestión de acostumbrarse.
 

En lo que concierne a la conducción en sí, hay que hacer hincapié en la cantinela que nos venden desde Alfa Romeo con lo del DNA y los "tres coches en uno" que tanta gracia me hace.

Para el que aún no lo conozca, el dispositivo DNA (accionado desde un "manettino" o palanca situada junto al cambio), actúa en los sistemas de control dinámico del coche: Motor, dirección, frenos y sistemas de control como son el ABS, VDC y ASR. O lo que es lo mismo, un sólo coche con diferentes "mapas" a los que recurrir según nuestras necesidades o las de la carretera... O cómo yo lo veo, uno decente y dos capados.
 

Natural mode (150cv, 103kW y 320Nm de par)
 
Si logras entender el significado de este modo, es cuando realmente disfrutas del coche que has comprado. Y lo digo a sabiendas de que la mayoría de propietarios del Giulietta reconoce que el modo correcto de utilizarlo es conducir siempre en Dynamic, pero creo firmemente que no es lo correcto.

El Natural mode es una fachada de cara al público, la prensa y la letra pequeña de los anuncios en las revistas... El vehículo tiene fuerza DE SOBRA, si le pisas corre y bien, el volante se vuelve suave y tremendamente reactivo a bajas velocidades (ayuda a aparcar, a callejear, girar esquinas y esquivar otros vehículos, somos capaces de dar vueltas con un solo dedo sobre el volante), pero se va endureciendo a medida que aumenta la velocidad, realmente lo que se busca no es un confort en la marcha (que se logra de sobras), si no un número, normalmente medido en "litros a los 100 km" cuanto más bajo, mejor.

El precio a pagar es la sensación en el acelerador de estar pisando una esponja mojada. El tacto es similar, pisas y notas algo blandito, aunque llega un momento en el que te das cuenta que te has mojado el pie. El tema es esa sensación de "esponja" y la de no recibir del coche lo que tu cerebro y pie le están pidiendo... Y lo cierto es que si lo recibes, pero de una manera muy lineal y "filtrada", el par se mantiene y el coche va subiendo de velocidad, pero sin sobresaltos, sin el "uyyyy" que ocurre en otros coches... Nuestro cuerpo no admite la información que el velocímetro le está mandando, falta algo, soy un tipo plano.
 
¿Se ha logrado el objetivo de un bonito número en litros/100km? SI. ¿Los consumos son los homologados por la marca? NO.
 
No es tan sangrante como en otros modelos, pero en un uso mixto, 65% carretera (velocidades variadas, adelantamientos, velocidades sostenidas de 140-150km/h, trayectos casi siempre a 120km/h), 35% ciudad (Recorrer el centro de Valencia, diferentes barriadas de pueblos, semáforos, retenciones, acelerones furtivos y diversiones varias), sin haber usado ni un sólo segundo el Start/stop, el ordenador de a bordo marca unos impertérritos e inamovibles 5´6L/100km. Aproximadamente 1´4L/100km más del homologado.

Dicho esto, me siento gratamente reconfortado puesto que no me he cortado ni un pelo a la hora de darle caña cuando la he necesitado, y resulta una novedad ver que soy capaz de hacer más de 1000km con un sólo depósito (ni el Fiat Coupé ni el Spider me han permitido tales frivolidades).

Este es el único sentido que le encuentro a este Natural mode, el de economizar y disfrutar de una conducción relajada y placentera, versátil y cómoda, manteniendo todas las características del Giulietta sin que te sangren en las estaciones de servicio cada dos por tres.

 
 
Dynamic mode (150cv, 110kW y 380Nm de par)
 
La usuaria habitual del Giulietta es mi novia, una persona a la que le atraen los coches con estilo y un diseño que llame la atención, pero a la que no le gusta correr o "hacer el cabra". Durante dos semanas, le he estado enseñando el funcionamiento de todos los mandos, el navegador, las ordenes por voz, el Trip A y B, el Gear Shift etc, y le he ido preguntando por el coche, ¿Qué tal va? ¿Si es cómodo? ¿Comparación con el Focus anterior? ¿Corre mucho? Manteniendo en secreto lo del DNA hasta hace unos días. Este pequeño experimento, me ha servido para oír de boca de alguien que no se lo espera, la diferencia real entre el Natural y el Dynamic Mode. Le pedí que nada más arrancar el coche, moviera la palanquita del DNA hacia arriba, y que al final del día me contase lo que había pasado... Sus palabras textuales:
 
"El volante está muchísimo más duro y aunque lo muevas ligeramente el coche reacciona al momento. Todo está como apretado, compacto y la conducción es más agresiva, el pedal del acelerador también está más duro, y nada más tocarlo el coche sale disparado (doy fe de que le dio miedo en un par de ocasiones). En carretera va sólo y parece que quiera correr todo el rato. Me quedo pegada al asiento. Aunque es una pasada, la verdad es que no lo veo muy cómodo, prefiero tener el coche como estaba antes".
 
Es un buen resumen de lo que este modo ofrece.
 
Los nacidos en los 80 sabrán de que les hablo... "Que no coma pasada la medianoche, que no le de la luz del sol, bajo ningún concepto debe mojarse y ante todo, jamás ponerlo en modo Dynamic".

El Giulietta se "Gremliniza" (Rae, anotate esta palabra), se vuelve más rudo y le entra mala leche... La dirección se endurece, el pedal es firme como el lomo de un bacalao y la totalidad del vehículo pide guerra. Los 380 Nm de par, el Overboost, el Q2 y una indecente cantidad de siglas que aparecen en el manual de instrucciones, te aprietan al asiento cómo el hijo que abraza a su madre tras pasar tres meses de campamento. El Dynamic es hacer el amor como un presidiario, a tope y sin control. Me rechinan los dientes al escribir "divertido" y "diesel" en la misma frase, pero es que es jodidamente divertido.
 
  
All weather mode (150cv, 103kW y 320Nm de par)
 
Creo que se pone cuando llueve o nieva, pero en Valencia llueve poco y nieva menos. El dibujo de la pantalla es bonito.

Bueno, en serio, me parece estupendo que se ofrezca este modo para dar seguridad en situaciones peligrosas o en las que se requiera un mayor control y actuación de los sistemas electrónicos del coche.
 
Desconozco si en el anterior modelo estaba esta opción, pero la modalidad usada en el DNA se queda grabada al apagar el coche, activándose automáticamente la misma al arrancarlo de nuevo.
 
 
Conclusión final
 
¿Se puede comprar un Alfa Romeo siguiendo los dictámenes de la razón y no los del corazón?
 
Pese a no ser una respuesta 100% lógica, y a tenor de la mísera oferta de vehículos que tiene la marca, las necesidades que pudiera tener a la hora de adquirir un vehículo se han visto sobradamente atendidas por este Giulietta.

Espacio, comodidad, versatilidad, equipamiento de vanguardia, diseño, belleza, ahorro en el consumo, uso para el día a día... Las motorizaciones y las capacidades de personalización del vehículo han permitido que me sienta plenamente satisfecho con la compra, que haya sido yo el que lo eligiera al gusto, sin que me impusiesen una cilindrada, un cambio o un acabado. Y conste en acta que ya había reconocido antes que era reticente a la hora de adquirir este modelo, pero cuanto más lo trato y más tiempo paso DISFRUTANDO de todo lo que ofrece, menos entiendo que la gente no lo valore o cuente con él a la hora de cambiar de coche. Incluyendo a muchos alfistas.
 

El Alfa Romeo Giulietta MY2014 me parece un producto sobresaliente, capaz de medirse de tú a tú con cualquier otro coche de su segmento, sin paliativo alguno. Es triste llegar a pensar en todos los prejuicios que se han leído y dicho sobre este modelo, siendo los más crueles los vertidos dentro de la propia comunidad alfista, y cuantos más kilómetros le hago, menos los entiendo (aunque los respete).

Es cierto que el Pack Sportiva ayuda mucho a la hora de asilvestrar la estética de un Alfa Romeo bastante redondo en sus formas, y que hay que desembolsar algo de dinero si se quiere equipar de manera especial, pero lo cierto es que el coche merece cada euro invertido en él.
 

Seguimos escuchando que tiempos pasados fueron mejores, dejamos escapar el presente obviando su existencia, en pos de un futuro mejor o más halagüeño... Pero cuantas cosas nos estamos perdiendo.

Aquí entono el mea culpa, pues soy el primero que piensa así. Bajo la capota de un Spider gasolina recién encerado, al pasar por la ciudad son pocos los que no se giran al ver semejante portento con ruedas, pero subido al Giulietta no consigo echar de menos al "viejo" 939, al que deja en pañales en cuanto a equipamiento interior. Reconozco que sigo prefiriendo el gasolina atmosférico, su tacto, su sonido, pero esto es "otro rollo".
 

En la vida no todo son descapotables y coupés de infarto, no es necesario que todo el parque automovilístico de la familia tenga 6 cilindros, o que necesariamente alcancemos los 100km/h en menos de 6 segundos. Es imprescindible detenerse y oler las rosas, no sufrir cada vez que vas a cargar algo o tienes que transportar personas en un viaje largo, y todo esto es lo que el Giulietta puede dar, incluyendo ese aura de "coche poco visto", "gordote" y con personalidad propia.

Ni por asomo debe tomarse todo esto como un reproche, más bien como un aviso a navegantes indecisos, que esperan la llegada de "algo" que les cambiará la vida, mientras condenan al ostracismo de la historia, un vehículo que es por méritos propios, y sobradamente merecidos, uno de los mejores coches que ha fabricado Alfa Romeo en su dilatada carrera (este último dato tan categórico no es mío, si no un compendio de gran parte del periodismo del motor en la red).


 
Espero que este trabajo sirva de guía para que sepáis lo que os encontraréis a la hora de considerar al Giulietta como primer o segundo coche en casa, un bonito utilitario que sabe sacar la raza que tiene a poco que se lo pidas.

Que no sirva para polemizar o entrar en un debate cíclico sobre la actualidad de la marca, su pasado o los planes venideros, para eso están otros temas.

 
A continuación pasamos a valorar el cuore Alfista de este modelo según los criterios que explicábamos en esta otra entrada.
 
 
 
 
  
 
 
 
 
 Escrito por Denébola
 
 

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