jueves, 29 de mayo de 2014

Con destino a los Pirineos

Todo y que soy de los que no pueden vivir sin Internet, he de reconocer que, además de acceder diariamente a foros, blogs y webs dedicadas al mundo del motor, continuo comprando mensualmente, al menos, una publicación impresa. Cuando el mes llega a su fin, empiezo a visitar religiosamente los quioscos en busca de mi revista de cabecera, desde hace ya más de 7 años Car. Además, si la portada de alguna otra revista lo merece (no estoy hablando de esas otras revistas que ahora mismo tenéis en mente), también le doy una oportunidad y me hago con ella, aunque en la mayoría de casos acabe arrepintiéndome de su compra… El caso es que esa lectura en papel, más relajada que la que solemos hacer en publicaciones on-line, acaba siempre despertando en mí un sentimiento de nostalgia. Probablemente sea porque me hace recordar la época en que empecé a leerlas y a interesarme por ese mundillo, con el carnet recién sacado y con muchas ganas de tener y disfrutar de un coche. Pero también por la lectura relajada de la que hablaba antes, que te hace meterte en la historia y “probar” con los autores de los artículos esos deportivos soñados, viviendo con ellos historias utópicas.
 


El artículo de portada de la revista de Car del mes de junio, con el título “Territorio BOND”, es uno de esos artículos de los que os hablaba, y eso que por el título ya podéis adivinar que la cosa no va de Italianos, sino de Ingleses. El equipo Car realiza una comparativa entre el flamante Jaguar F-Type Coupé R y el Aston Vantage S y, con párrafos como el que sigue, el lector no puede hacer otra cosa que coger las llaves del coche y escapar hacia los Pirineos…

“Salimos del Hotel Mandarín de Barcelona, epicentro de la presentación mundial del Jaguar, con destino a los Pirineos…”

“Tres horas después paramos a tomar un café en Sort. Compramos un décimo de lotería y nos sentamos en una terraza para ver cómo la gente observa nuestro Jaguar. A pesar de ser el modelo más radical de la marca, el F-Type nos ha traído hasta la montaña con un confort digno de la limusina XJ.

Mientras disfrutamos del café y del sol primaveral, pensamos que, en el fondo, ya hemos ganado la lotería.”

Y si el texto es bueno y evocador, más aún lo son las fotos, con los Pirineos aun nevados y unas carreteras de infarto.

Tras la lectura uno sólo tiene tres opciones:
  • Volver a leerlo
  • Coger las llaves del coche y poner rumbo a los Pirineos. Vale cualquier otro viaje lleno de carreteras nacionales y comarcales, con poco o nada de tráfico.
  • Coger el mapa y empezar a planificar la escapada del fin de semana, a los Pirineos…
 
¿Con cuál os quedáis vosotros? Yo con la tercera y, para hacerlo más emocionante y placentero, nada de navegadores, nada de horarios ni puntos intermedios establecidos, sólo conducir y disfrutar del placer de hacerlo, especialmente a bordo de nuestro Alfas.
 

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