lunes, 5 de mayo de 2014

El síndrome Alfista

Muchos hemos oído o leído lo del "virus Alfa", que hace referencia al "alfismo", o a esa suerte de cualidades y desordenes que suele presentar el propietario o amante de la marca Alfa Romeo. En la entrada de hoy, intentaremos acuñar un término médico que defina con claridad meridiana esa serie de emociones patológicas que sufren aquellos que se consideran alfistas. Así pues, como si de la revista Science se tratara, pasamos a detallar este "mal" del automovilismo:

"El síndrome Alfista es el conjunto de enfermedades, principalmente de carácter neuropsiquiátrico y demencial, que presentan una alteración cognitiva o conductual adquirida e irreversible, lo suficientemente importante como para afectar la esfera funcional del individuo así como la de su entorno familiar y laboral."

 

Etiología
 
La causa del síndrome Alfista es la infección oportunista de parte del sistema nervioso y músculo cardíaco por el llamado "virus alfista" (a partir de aquí "VA"), el cual invade neuronas del SNC y células ramificadas del miocardio, modificando estructuras y funciones.

Desde su descubrimiento, con casos descritos hace ya más de un siglo por los doctores Giussepe Merosi y Vittorio Jano, el "VA" ha mantenido una prevalencia constante a lo largo de los años. Se cree que las primeras infecciones emergieron con especial virulencia en campeonatos y carreras de cierto renombre, tales como la Targa Florio, manteniendo los focos en las Mile Miglia, Le Mans o el DTM. En la actualidad, el "VA" se transmite de padres a hijos y en menor medida entre conocidos que mantienen una estrecha relación de amistad.
 
Manifestaciones clínicas
 
Todas ellas derivadas de los cambios neuroquímicos y fisiológicos del "VA".
 
Pérdida de memoria: Suele comenzar con la compra del primer Alfa Romeo, iniciándose un paulatino deterioro mental y cognitivo del sujeto con la posterior adquisición de otros modelos de la marca, apareciendo en un 90% de los casos una amnesia retrógrada con olvido de toda información dañina o perjudicial que la prensa especializada haya podido verter sobre el modelo elegido, llenando posteriormente esas lagunas de manera imaginativa, soliendo confabular, es decir, imaginando circunstancias o problemas por las que nunca pasaron, quitándoles importancia para evitar la desaprobación de los que le rodean.
 
Trastorno obsesivo compulsivo por la limpieza: De tipo neurótico y padecido en mayor medida por hombres, genera problemas emocionales, miedos e inseguridades, siendo la principal causa una personalidad perfeccionista obsesionada por el control. Esta actividad representa una suerte de rituales y manías, a menudo de carácter diario, que se repiten casi sin variantes y que se transforman en la razón de vivir. El pensamiento que predomina es repetitivo, y ahonda un sentimiento de preocupación, inquietud y angustia, pero la limpieza sirve sólo para calmarse durante un breve momento de modo que, por mucho dinero que se gaste en productos de "detail", o tiempo invertido, se produce un circulo vicioso y vuelven a sentir la misma sensación de malestar que antes, obligando al sujeto a reiniciar los rituales de limpieza.
 
Mal de la Pirámide de Maslow: La pirámide de necesidades humanas que diseñó Abraham H. Maslow, se ve distorsionada a ojos del que padece el Síndrome Alfista, priorizando de manera aleatoria y según convenga, las necesidades del propio individuo y las de su vehículo.
  • Necesidades de autorrealización: Dar lo que uno es capaz, auto cumplimiento. Obsesión por el aprendizaje mecánico, terminología técnica y alarde de conocimientos adquiridos. Acumulación de revistas del motor, lectura intensa de noticias en la red, interés perpetuo por estar al día.
  • Necesidades de autoestima: Autovalía, éxito, prestigio. Diferenciación, delirio de grandeza asociado a la continua búsqueda de un motor con el mayor número de cilindros y potencia posible, sin tener en cuenta el daño económico o la sostenibilidad del propio sujeto o la economía familiar. El déficit de cromo en el motor es uno de los signos más claros de agravamiento y suele identificarse por un aumento de la enzima Gamma Trialfidasa (GTA).
  • Necesidades de aceptación social: Afecto, amor, pertenencia y amistad. El individuo se asocia en comunidades, clubs o foros, anhelando comprensión y normalidad en un entorno controlado y frecuentado por gente que padece los mismos síntomas. Se crean fuertes lazos y se modifica la rutina social, de tal modo que se llegan a recorrer grandes distancias en éxodos migratorios periódicos, para exhibir sus monturas y contar los sucesos, de mayor o menor importancia, ocurridos desde el último encuentro.
  • Necesidades de seguridad: Seguridad, protección contra el daño. Angustia continuada por mantener intacto su Alfa Romeo, llegando por lo general a la contratación forzosa de seguros ampliados, todo riesgo y franquicias mínimas. Aparición de un desorden espacial y temporal, caracterizado por una enfermiza obsesión por el aparcamiento solitario, alejado de otros vehículos, biondas, bordillos, aceras transitadas y calles angostas. Aumento de la presión arterial y pérdida de conocimiento ante el más mínimo arañazo o golpe en la carrocería. Conductas repetitivas tales como volver al lugar de estacionamiento para comprobar que todo está bien y asegurarse de que no le pueda ocurrir nada al vehículo.
  • Necesidades fisiológicas: Alimentación, agua, aire. Pasan de ser una necesidad vital del individuo para serlo del coche. Obsesión delirante por el consumo bajo, carburantes y estaciones de servicio baratas, entorpeciendo en muchos casos el propio disfrute en la conducción. Malsana preocupación por los niveles, roturas de correa y revisiones periódicas.
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Disposofobia: Síndrome del acaparador compulsivo. En algunos pacientes el "VA" modifica pautas del comportamiento relacionadas con la posesión y el acaparamiento de objetos. Fijación por añadir nuevos y caros aditamentos al vehículo, llantas enormes, taloneras, kits deportivos, reprogramaciones, luces LED, pegatinas, vinilos. En la jerga propia de los afectados por el síndrome Alfista se conoce como "poner chuches", comportamiento que suele ir acompañado de subterfugios y mentiras hacia los seres queridos, a los cuales se les oculta la adquisición o precio real de dichos elementos.

Delirio cervical: Cursa con la sensación por parte del paciente, de estar continuamente observado, prestando la misma atención al tráfico o conducción como al resto de conductores o viandantes. Pensamiento obsesivo compulsivo sobre la certeza de que su Alfa Romeo es el que más miradas recibe y más cuellos hace girar de cuantos circulan por carretera. Hay que diferenciarlo del narcisismo propiamente dicho.

Filtro timpánico: Abstracción del alfista ante cualquier crítica o recomendación. El individuo desoye los consejos y recomendaciones, duda de las opiniones ajenas, tanto del entorno familiar como el laboral. Irritabilidad, terquedad y acusada "germanofobia".

Tratamiento

Una vez que el "VA" penetra en el organismo, decimos que el individuo es seropositivo, manteniendo durante toda la vida cierta carga viral en las células cardiacas que le sirven de reservorio. Si bien es cierto que últimamente la prevalencia del síndrome es menor debido a la escasez de noticias y lanzamientos, entidades de compra-venta de vehículos usados, desguaces y concesionarios, se encargan de propagar la enfermedad y mantener un gran número de afectados al año.
 
No existe una cura como tal, sino un tratamiento paliativo de la sintomatología. Las potentes farmacéuticas alemanas han intentado durante años obtener una vacuna o remedio para el virus, sin éxito, aunque han conseguido disminuir en un grado óptimo las reinfecciones y recidivas en los infectados, viéndose obligados a cambiar de marca por un tiempo.
 
Pese a las recomendaciones de la OMS y Naciones Unidas, se prevé para el próximo 6 de Mayo de 2014 un nuevo brote tras la presentación del plan industrial de Alfa Romeo por parte de FCA, que podría resultar en pandemia. Habiéndose erradicado casi por completo en Norte América, se sabe que algunas cepas muy virulentas (concretamente las del virus AR-4C) han cruzado el charco y muy probablemente infecten de nuevo a la población.
 
El infectado por el "VA" siempre será alfista, aunque no presente ningún síntoma, alguno de ellos o todos. Una vez se ha tenido un vehículo de la marca se queda impregnado para siempre, y muy probablemente uno mismo se convierta en foco de infección para nuevos huéspedes.
 
 
Lamentablemente, si has estado leyendo esto es casi seguro que padezcas la enfermedad y te hayas visto reflejado en alguno de los párrafos, así que te pedimos encarecidamente que propagues el virus a tus amigos y allegados, en el trabajo, en tus reuniones y encuentros sociales. Una vez acuñado el término y definidas sus variantes no queda otra que asentir y reconocer lo que somos y padecemos, verlo con normalidad absoluta y tratar que los demás así lo aperciban.
 
Un saludo, alfista.
 
Escrito por Denébola

6 comentarios:

  1. Atinado como pocos, un verdadero análisis del virus que muchos padecemos.

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    1. Así es. A partir de ahora, cuando alguien me mire con cara rara al contarle según que cosas, le dirigiré a esta descripción fisio-patológica.

      Muchas gracias por comentar Pablo y te invitamos a visitar el resto de entradas del blog. Y si quieres contarnos tu Historia Alfista, no dudes en contactar con nosotros a través de contacto@historiasalfistas.com.

      Saludos,

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  2. Impresionante descripción fisio-patológica del virus !! Demuestra tu conocimiento de este grupo de pacientes y además que eres un portador grado XII . Quienes no lo padecemos pero tenemos un enfermo cerca, damos fe de que todo es así, y a veces peor. De hecho hay un punto que no has comentado y es que la prevalencia es 100% masculina, aun así, la mujeres, con el tiempo somatizan la enfermedad y muchas acabarán adquiriendo el objeto causante de tan peligrosa enfermedad. Enhorabuena Denébola... esperamos más post tuyos ! :)

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    1. Es indudable que Denébola ha dado en el clavo con la descripción y, además, haciéndolo de esta forma tan especial. Yo llevo mucho leyendo sobre el síndrome Alfista y puedo asegurar que es la mejor descripción que he leído nunca.

      Muchas gracias por comentar Martha y esperamos seguir viéndote y, porqué no, leyéndote por aquí.

      P.D.: Denébola, manifiéstate ;-)

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    2. Claro que sí Llorenç ! ya sabes que sin gustarme el motor, el mundo Alfista tiene un no sé qué, que seduce. Por aquí estaré y si otro día me viene una "idea alfista" te la haré llegar. Enhorabuena por tu Blog, cada vez hay más nivel !

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    3. Pues me alegra que os gustara el escrito.
      Hay muchos blogs sobre el mundo del motor, pero pocos lo tratan como éste.

      Voy a ver si me reciclo un poco con esto de internet y contesto más a menudo a los comentarios.

      Muchas gracias.

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