jueves, 12 de junio de 2014

De chicas y coches

Hace ya unos meses, Martha, una chica totalmente ajena al mundo Alfista, y al de los coches en general, publicaba una entrada magnífica en la que nos hablaba del alma de las cosas y de como ella había sentido ese alma a bordo de un Alfa Spider. Hoy Martha vuelve a traer al blog una nueva Historia Alfista, en esta ocasión se trata de una historia intimista y reflexiva. Os dejo con ella:
 
"Alguna vez un chico me dijo que no me preocupara por las tías que miraba por la calle o en los bares, que las veía con los mismos ojos con que los hombres miran a los coches. ¡Yo no supe qué pensar! ¿Tenía que sentirme mejor y quitarle importancia a la desagradable experiencia de ver a tu chico girando la cabeza y repasando cada detalle de la anatomía de otra? ¿Tenía que preocuparme porque este tío veía a las mujeres como un simple objeto de deseo, yo incluida? Y ya de noche, cuando pienso las cosas que han ocurrido durante el día con un filtro más racional y menos emocional, pensé… ¿Se activarán las mismas áreas cerebrales cuando un hombre se gira para ver un coche que cuando lo hace para ver una tía buena? No sé, supongo que ya lo han estudiado y estará publicado en alguna revista de psicología científica, lo he buscado pero solo encontré datos sobre un estudio de “petrosexuales”, sí ¡existe un término que define a los hombres que se obsesionan con su coche, (podría decir de paso estimado lector, que usted es uno de ellos). Pero bueno, no quiero cambiar el tema porque lo encuentro muy interesante. ¡Yo nunca veo nada mecánico que me produzca el mismo placer que ver un guaperas en el gimnasio, con un abdomen perfecto y un bíceps de campeonato! Pero he de reconocer, porque es que además se ha demostrado en un estudio encargado por Carmony.co.uk, y publicado en British Journal of Psychology, que a las mujeres nos molan los tíos normalitos pero sentados al volante de un coche poco común, ojalá, un Alfa Romeo (esto ya lo he dicho yo). En este estudio sentaron a un mismo modelo en un coche normal, un Ford Fiesta y luego en un Bentley Continental GT, un cochazo, y los resultados, no hace falta que los explique. Aunque si a mi me lo enseñan sentado en un Alfa Romeo Spider color negro, me lo llevo a casa y además alego que el chico del Ford Fiesta no sólo no era tan guapo, si no que no parecía una buena persona.
 
 


Pero bueno, el caso es que a las chicas entonces, no sólo nos gustan los coches, es que elegimos a un chico si tiene un coche mejor! Así que señores Alfistas, deben ustedes tener a su lado una mujer más guapa y lista que el promedio de la que tienen sus amigos que van en Seat o Renault. (menos mal este blog sólo lo leen alfistas consagrados) y mira, así es la vida… qué le vamos a hacer?!. Pero claro, esto tiene también su cara triste, eres un petrosexual, tu obsesión no es tu chica, no duermes pensando en levantarte para verla de nuevo ni vas camino a casa muriéndote de ganas por abrazarla, no. Piensas en el coche que tienes, en el que tienen otros, en el que te quieres comprar y el resto del tiempo, piensas en limpiarlo, en los kilómetros que has hecho, en la siguiente carretera de curvas que te está esperando. Entonces las mujeres tenemos un dilema: ¿Es posible encontrar un petrosexual, que aunque tenga el virus alfista activado, (patología típica bien descrita por Denébola en esta otra entrada) con todas su sintomatología y cuadro clínico en fase aguda, sea capaz de pensar también en ti? No lo sabemos, de momento las estadísticas indican, que mientras el coche no esté delante, tú eres lo más importante, pero una vez aparece, pasarás a un plano extraño, estás y no estás, hablas pero no sabes si te oye, le acaricias y no se inmuta; en cambio, se comunica con ella, la escucha finamente, la entiende! Están juntos en su mundo, sintiendo y disfrutando; se nota en el movimiento de sus manos, suave y preciso, en sus comentarios sobre pequeños ruidos que sólo escucha él, y en la suavidad con que el Alfa le responde a cada movimiento mecánico. Y en medio de ese largo silencio entre verdes árboles y la brisa fresca del atardecer mediterráneo, es cuando me giro y esta vez descubro, que no sólo es el coche, que él tiene algo especial,  que me apetece que me toque igual, que quiero captar toda su atención al llegar a casa, porque al final, ese petrosexual poseído por el virus alfista, es un hombre con buen gusto, apasionado y sensible y esa máquina, que es mi peor rival, es a la vez mi mejor aliada y con ella sería la única con quien me atrevería incluso, a un ménage a trois."
 
Martha

Muchas gracias Martha por esta genial historia. Y ya sabes que aquí tienes un rinconcito para escribir ;-)

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