domingo, 1 de junio de 2014

El Frankenstein de Alfa Romeo

Acabo de limpiar y encerar con cuidado mi Alfa Romeo Spider. El Sol continúa su particular batalla frente a las montañas por mostrar sus últimos rayos, dando lugar a un anaranjado espectáculo del que soy partícipe por el fulgor que reflejan las ópticas del vehículo. Estoy cansado, lo reconozco, así que he tenido que dar la vuelta al cubo del jabón y sentarme frente al coche a descansar un momento.

Desde este ángulo, con la espalda apoyada en una encalada pared de bloques de hormigón, y con esa mirada, tres "ojos" a cada lado, clavándose en la mía, recuerdo la estampa de uno de mis Alfas preferidos. Sólo he tenido la ocasión de verlo una vez, unos instantes fugaces que de manera imborrable han permanecido frescos durante años. Debe ser algo así como lo que sienten los pueblerinos que merodean a orillas del Lago Ness que, entre pinta y pinta, cuentan al asombrado gentío, el aspecto o ruidos que emitía el monstruo justo antes de desaparecer bajo las negras aguas del lago.
 

Con una Alfa Romeo prácticamente desahuciada a mediados de la década de los 80, tirando de viejas glorias V6 y con los agonizantes Alfa 90 y Arna actuando de ancla y lastre para la empresa, la reciente adquisición por parte de Fiat pasaba por dar un sonoro golpe sobre la mesa o, por qué no hacerlo, soltar un "Godzilla" en mitad de la calle para ver qué pasaba.
 
 
La escritora inglesa Mary Shelley nos narraba en su más célebre obra, cómo un hombre desafiaba las convenciones morales y éticas de la época jugando a ser Dios, creando con retazos de materia muerta un ser capaz de andar, caminar y en cierto modo, razonar su propia existencia. Dicho monstruo caminaría en sociedad y sería rechazado por la misma, sin llegar a comprender jamás su naturaleza. Un moderno Prometeo y su Frankenstein.

¿El Monstruo del Lago Ness, Godzilla, Frankenstein? Los más avispados lectores del Blog habrán hilado los nombres y las fechas para saber cuál es uno de los sueños más húmedos del servidor que les narra la historia, un vehículo por el que sería capaz de vender mi alma al mismísimo diablo y un anhelo perpetuo que me atormenta prácticamente a diario. No es otro que el ES30, "Experimental Sport car 3.0 liters".
 
 
Erigiéndose cual Victor Frankenstein, Fiat, el Centro Stile Alfa Romeo y las lóbregas mazmorras de Zagato Milano, recogieron los trozos sin vida de lo que tenían a mano: Un poco de un Alfa 75 del Grupo A, unas suspensiones con amortiguadores hidráulicos (Koni), diferencial hipoide con autoblocante al 25%, el motor V6 de 3 litros de un 75 América con modificaciones en el árbol de levas y colectores, la piel de plástico y fibra de vidrio, y por si fuese poco, un tal Giorgio Pianta colocando el pararrayos que haría latir el corazón del recién creado "Monstruo".

Y como no podía ser de otra manera, la prensa especializada de la época salió a la calle con sus horcas y sus antorchas a hostigar al engendro y a sus creadores, otorgándole el calificativo del coche más feo del mundo.
 
No sabéis lo que discrepo.
 
Ni soy periodista, ni lo seré jamás, la imparcialidad me supone un tremendo esfuerzo aunque soy capaz de llegar a algo que se le asemeja bastante, pero no lo suficiente como para considerarme imparcial al 100%. En este caso soy sincero declarando a los cuatro vientos mi parcialidad hacia este modelo, y aprovechándome de la libertad que me ofrece el señor Llorenç en su Blog, utilizo este medio para abrir y sondear las profundidades más abyectas de mi corazón Alfista.

Bien podría hablar de los 210cv de potencia para un peso de apenas 1260kg, de los 6 centímetros que lo separan del suelo, de la increíble cifra (1,4G) de fuerza G lateral que alcanza en circuito, de su aceleración o velocidad, sus dos asientos, un sólo color a elegir (cuerpo rosso y techo en gris), una carrocería en forma de cuña (con un coeficiente aerodinámico Cx de 0,30, que ya quisieran muchos)... La lista es interminable. Pero prefiero gastar mi tiempo y esfuerzo en aplaudir la valentía y la originalidad con la que Alfa Romeo suele regalarnos a los que nos gusta esto del motor.
 

En sus horas más bajas, no se les ocurre otra cosa que lanzar al mercado este despropósito con ruedas, de edición limitada y numerada, con el único objetivo de que se vuelva a hablar, para bien o para mal, de la marca.

Los coches con personalidad me pueden, soy un absoluto esclavo de lo original y rompedor. Sería incapaz de desplazarme en un coche con el que me cruzo a diario un millón de veces, en algo anodino, sin alma, en un vehículo marcadamente generalista, una tostadora, el ataúd móvil de mis sentimientos.

Este Alfa Romeo SZ (primera y última vez que se nombra en esta entrada), reúne la quintaesencia de mi pasión por Alfa Romeo, que no es su pasado glorioso ni su comatoso estado actual, si no esa picardía latina en un mercado de mentes cuadriculadas, ese vecino ruidoso que monta barbacoas y fiestas sin avisar a nadie y cuando te lo quedas mirando, va y te hace una señal con el brazo para que pases y disfrutes. Que se equivoca estrepitosamente pero lo hace con arte y con glamour, haciendo saber a todos que se ha metido en un charco de fango en el que quizá te gustaría entrar y divertirte también.
 
Il Mostro no es el coche más feo del mundo, en absoluto. Es uno de los alardes de optimismo y esperanza más grandes de la industria, es una corbata de color amarillo canario en un traje y camisa negros, es algo que jamás dejará indiferente a nadie.

Sus volúmenes están grotescamente integrados, las aletas junto al parabrisas, la trasera cuadrada, las puertas que son casi tan altas como largas, el parachoques frontal digno de un tanque en la Batalla de las Ardenas, todo en él es extremo, está hecho para provocar, para ser observado. ¿En cuántos coches puedes sentarte en un baquet forrado en piel, agarrar el volante momo y pasar la mano por un cuadro realizado en fibra de carbono con un reloj que marca 280km/h? Pues eso.
 

Para mí este "zarrio" reúne la belleza de lo insólito, la exclusividad de un diseño irrepetible, y el misticismo que tienen esos coches que pueden ser reconocidos al instante por cualquier forofo del motor, al que le da igual la mala fama, el ostracismo y el "postureo", pues tiene la boca abierta y la mano se le hace un lío intentando sacar el teléfono del bolsillo para hacer una fotografía.
 
Me estoy quedando helado, el cielo cada vez tiene menos azul y las primeras estrellas tintinean tímidamente mientras compruebo lo brillante y profundo que es el nero carbonio del Spider a estas horas. Creo que es momento de recoger los bártulos y volver a casa, hoy tengo tortilla de patata para cenar y, aunque fría esta buena, me sentará bien comer algo caliente para reponer fuerzas. Mañana será otro día, una nueva oportunidad para recordar y soñar con lo inalcanzable. ¿Cuál será el capricho con el que dejaré volar la imaginación? Lo único que sé a ciencia cierta es que llevará un Biscione sobre el capó.
 
 
 
 
 
 
Escrito por Denébola
 

4 comentarios:

  1. Podrán decir lo que quieran pero cuanto más lo veo, más me gusta. Ahora valen 45-50k€, de aquí a 10 años todavía más, tiempo al tiempo. Larga vida a "Il monstruo" !!

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    1. Es uno de esos coches que, cuando lo ves por primera vez, chocan mucho visualmente. No estás preparado para tal atrevimiento... En unos años se convertirá en una pieza de museo y será prácticamente hacerse con uno. Si es que ya no lo es...

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  2. Siento discrepar, pero este Alfa Romeo en cuestión me parece de todo menos bonito, especialmente la vista trasera. Tampoco a nivel técnico parece que tenga nada que lo haga especial. Estarán muy cotizados pero en mi lista de Alfas deseados estaría de los últimos.
    Saludos!

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    1. Hola Eduardo:

      No te falta razón... Digamos que no sigue los patrones de belleza tradicionales, pero atractivo, tiene. Es como Rosi del Palma, fea pero atractiva :-)

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