sábado, 7 de junio de 2014

Turbo o atmosférico, pero siempre gasolina

A día de hoy nadie duda de que se puedan conseguir muchos caballos de un motor diésel. Ni tampoco que los caballos de un diésel sean más utilizables que los de sus homólogos de gasolina. El gasoil ya no es una moda pasajera y la evolución que ha sufrido en las casi tres décadas desde que apareció el primer turismo en equipar un motor diésel de inyección directa, hablo del Fiat Croma de 1987, ha sido espectacular. Mejores prestaciones, mejor rendimiento y mayor refinamiento generación tras generación, aunque continúan estando a años luz en eso que tanto nos gusta a los alfistas: el cuore.
 
 
Continúan haciendo un sonido poco agradable, al menos desde el exterior del vehículo, y especialmente en frío. Y sin un sonido que nos evoque a la época gloriosa de Alfa Romeo y al mundo de la competición, no hay nada que hacer. Quizás pensáis que estoy exagerando, pero si me permitís explicarme, veréis que algo de razón tengo… Lo hemos comentado varias veces en el blog. El acto de subir al coche, darle al contacto y sentir como en tu rostro se dibuja una sonrisa es tan importante como el comportamiento dinámico que pueda tener el coche.

“Después de acomodar la cazadora en el maletero, abro la puerta y tomo asiento. El olor a cuero lo inunda todo, tal y como lo hizo el primer día que lo cogí en el concesionario, ahora hace ya algo más de 4 años. Meto la llave de contacto en su cerradura y, con un movimiento de muñeca, despierto el corazón que se encuentra bajo el pequeño capó. Abro las ventanillas para escuchar ese bonito sonido sordo que llena el parking y que me recuerda la procedencia del Alfa, al igual que lo hacen esas bonitas palabras escritas en el cuadro de instrumentos (benzina, acqua, giri/min, …).”

No hace falta que el motor tenga los cilindros y caballos de un Ferrari, ni su atronador sonido, para dibujarnos una sonrisa. Basta con que nos haga recordar el origen de la marca y, de paso, marcar diferencias con respecto al coche del vecino, alimentado por el combustible del diablo, como lo llamaba Denébola en su prueba del Giulietta.

Evidentemente no sólo se trata de sonido, sino también de comportamiento. Un motor deportivo, sea atmosférico o turbo, debe tener un carácter que difícilmente vamos a encontrar en un diésel. El carácter de un atmosférico gasolina que se muestra al llegar a las revoluciones en las que, precisamente, un diésel muere; y que se va agudizando, hasta llegar a ser terrorífico, al acercarse al corte de inyección (algo que, por cierto, nunca encontraremos en un diésel). El carácter mostrado en forma de patada en el caso de los turbo gasolina, esos motores que, sin el refinamiento de los atmosféricos ni su capacidad para subir de vueltas, muestran un temperamento propio de esos pequeños deportivos de los ochenta que marcaron una época.

Que marcas como Porsche o, recientemente Maserati, apuesten por vehículos impulsados por gasoil no significa que sea el combustible adecuado para vehículos deportivos. También entiendo que un Giulietta diésel puede resultar la opción más racional para un vehículo de uso diario, pero a los que nos gustan los coches, nos gusta “pasearnos” con cierto glamour. Y quemar gasoil no lo tiene en absoluto…
 

6 comentarios:

  1. Amén. Más alto se puede decir. Más claro, no. Felicidades por el blog y los últimos artículos.

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    1. Muy buenas Ferran;

      Me alegra comprobar que no sigues y, más aun, que te gustan los últimos artículos :-)

      ¿No te animas a contarnos algo? ;-)

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  2. Amigo Llorenç eres un romántico... je je. Sin duda todos preferimos un buen motor de gasolina pero hay ocasiones que no es muy razonable. Para un 2º coche para su disfrute los fines de semana genial, pero para un vehículo de diario si haces muchos kms puede ser una ruina.
    Saludos!

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    1. Con los pequeños motores turbo no hay excusas :-P Aunque luego tengamos que ir pisando huevos para compensar el mayor consumo :-)

      Yo me compré un gasolina también para uso diario y, cinco años después, no me arrepiento en absoluto. Si ahora tuviera que cambiarlo, lo haría por otro gasolina. Mi primer coche fue diesel y aunque prestacionalmente estaba muy bien, no me gustaba su sonido ni su "aspereza" en determinadas circunstancias. Tampoco me gustaba no poder revolucionarlo ni hacerle reducciones "serias". Era de los primeros JTD y seguro que ahora han ganado en todo, pero aun así, no me acaban de convencer. Como dices, será que soy un romántico :-P

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    2. Hombre, un buen gasolina, si, claro, pero hay algún diésel hoy en día, por ejemplo los de Honda, que hay que escucharlos muy de cerca para ver que son diésel...y de rendimiento y fiabilidad son espectaculares.

      Aun con todo esto hay que decir que te apoyo o a este paso desaparecerán los motores de gasolina en una vorágine de downsizing y mierdas varias que acabarán haciéndonos ir con un micro motor de 800cc, 2 turbos, inyección directa y mil cosas más y que sonará a máquina de coser.

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    3. ¡Esperemos que no! ¡Siempre habrá coches para los amantes de éstos! ;-)

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