jueves, 24 de julio de 2014

Los otros

A menudo se dice que si eres aficionado al motor te tienen que gustar los Alfa Romeo, y yo no soy quien para desmentirlo, aunque sí para añadir algo más…

Hace tiempo que me pregunto cuántos de los que tienen coche son realmente aficionados al mundo del motor. Son muchos los que poseen un coche como alternativa al transporte público, servicio deficiente en muchos aspectos, ya sea para desplazarse a diario a su lugar de trabajo o para disfrutarlo el fin de semana, sintiendo la sensación de libertad que produce escapar de la ciudad sin depender de nadie más que de uno mismo. La lógica me hace pensar que esos usuarios disponen de vehículos prácticos, relativamente económicos y eficientes energéticamente. ¿Podemos decir entonces que el usuario más pasional es el que conduce vehículos de los mal llamados Premium? Me temo que no. Son muchos los usuarios englobados dentro del primer grupo que, ante la compra de un vehículo, se decantan por un Premium por la supuesta imagen  que les otorga. ¿Y los que tienen un coupé o descapotable, son ellos los verdaderos amantes de los vehículos de cuatro ruedas? Piensa en la cantidad de hombres y mujeres que pasean un SLK y tendrás la respuesta. Teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, podemos entonces pensar que, quizás, la forma de diferenciar a los que conducen por pasión de los que lo hacen por necesidad sea mirando el tamaño de sus motores, pero no es así. Cuando tienes dinero, caballo grande ande o no ande…

Cuando haces ese tipo de reflexiones te das cuenta de lo distinto que es el mundo de las dos ruedas al de las cuatro. ¿Os imagináis a alguien conduciendo una moto grande sin tener afición? ¡Qué envidia conducir de forma agresiva pero segura sin ser tildado de loco! Y es que tengo la sensación que son los que no aman la conducción los que, con su forma de conducir, a veces desconcertante, desprestigian al resto.

Pero no es eso de lo que quiero hablaros hoy, aunque lo pueda parecer, sino de esos coches que, aun no siendo Alfas, despiertan en nosotros admiración; aunque al resto del mundo, el mundo que se desplaza en utilitarios de gasoil, no sientan predilección hacia ellos. Coches que incluso podemos llegar a comprar tras un calentón.

Cada uno tiene los suyos, aunque supongo que alguno de los míos ocupará también vuestro ranking. Mi top 5 empieza con un coche que dejó de venderse en España hace unos años y que, no hace mucho, dejó también de fabricarse. Hablo del Mazda RX-8, una rareza en muchos aspectos, empezando por su fantástico motor rotativo y siguiendo por el peculiar aspecto de su carrocería, pues bajo sus formas de coupé esconde un auténtico 4 plazas al que podremos acceder cómodamente, incluso para sentarse en las plazas traseras, gracias a sus puertas suicidas (puertas de apertura inversa). Han pasado ya muchos años desde que lo viera por primera vez en el Salón de Barcelona de 1999, pero no puedo dejar de soñar con él cada vez que me cruzo con uno. Y para colmo, se pueden encontrar magníficas unidades en el mercado de segunda mano por poco más de 10.000 euros. Si tuviera el dinero y el espacio para guardarlo, no dudéis que ocuparía una plaza en mi parking.

El segundo de la lista es uno de los deportivos más importantes de la década de los 80, se trata del laureado Lancia Delta Integrale. Un maquinón de tracción total y motor turbo con el que hacer el cafre por complicados tramos de montaña.

El Nissan 350Z compitió con el Mazda RX-8 en la primera parte de su vida comercial y, en aquel entonces, mi elección hubiera sido el de motor rotativo, precisamente por su motor. El 6 cilindros del 350Z no estaba nada mal, pero se decía que no tenía pedigrí deportivo, ya que era el mismo que montaba el todoterreno de la marca. Pero con el paso de los años el motor fue ganando potencia y carácter y distanciándose cada vez más de aquel primer motor. Tener en mi garaje un Z naranja de los últimos me haría muy feliz.

Muchos ven ahora el BMW Z3 como un coche desfasado estéticamente, pero para mí es esa su principal virtud. Si dejamos de lado el MX-5, que Mazda renueva con éxito generación tras generación, el Z3 fue el último roadster genuino. Mi elección para este cuarto puesto de la lista sería un Z3 de seis cilindros, incluida la versión menos prestacional que otorgaba unos modestos 170 cv.

No soy de los locos por el Golf, que comprarían cualquier unidad, independientemente de su generación, acabado y motor; con los ojos cerrados, pero desde hace ya algún tiempo, la primera y segunda generación me llaman muchísimo la atención, por supuesto en sus versiones GTI. Uno con aire acondicionado y dirección asistida se convertiría de buen seguro en mi utilitario vintage.
 
¿Cuál sería vuestro top 5?
 

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