jueves, 7 de agosto de 2014

Potencia. ¿Sinónimo de deportividad?

Esta semana Audi ha dado a conocer los precios del nuevo TT y, prácticamente todos, nos hemos echado las manos a la cabeza. 40.870 euros para la versión más “modesta” de gasolina, con el brillante motor 2.0 TFSI que, en esta nueva revisión, otorga 230cv. 42.370 euros para el único motor diésel, el nuevo 2.0 TDI de 184 cv. Sin lugar a dudas son precios estratosféricos que lo alejan muy mucho de los ciudadanos de a pie, cosa que no pasaba con la primera generación de este coupé, el cual podía ser adquirido por unos 30.000 euros con el 1.8 Turbo de 150cv. Aunque poco tienen que ver estos dos modelos, está claro que Audi quiere posicionarlo como un coupé de lujo y, para hacerlo, además de una alta carga tecnológica, necesita un precio acorde.

 
Las cifras anunciadas por la marca relativas a este modelo, en comparación con las de aquel transgresor coupé de 1998, demuestran la evolución que ha sufrido el mundo del motor en estos últimos 15 años. Para realizar esta comparación nos centraremos en los motores gasolina de acceso. Curiosamente ambos motores eran turbo, algo poco habitual, ya que pasada la moda de los grandes turbos de los 80, en 1998 lo que se estilaba eran los motores atmosféricos. El 1.8 Turbo de 20 válvulas era un gran motor, con una gran patada, aunque como es lógico con un efecto turbo lag acusado. Las 8.6 segundos que tardaba el TT en hacer los 0 a 100 km/h eran un muy buen dato que lo situaba por delante de su competencia, equipada con motores atmosféricos, en cuanto a prestaciones puras. El Alfa Romeo GTV con su 1.8 Twin Spark de 144cv los hacía en 9.2 segundos. El funcionamiento de ambos motores era bien distinto por eso y, en términos generales, el motor italiano era bastante más refinado y deportivo, haciendo gala de una capacidad para subir de vueltas fuera del alcance del 1.8 Turbo del Audi. A pesar de las buenas cifras de aceleración del TT de primera generación, no son comparables a los 5.3 segundos que está anunciando Audi para el 2.0 TFSI de 230cv. ¡Estas cifras son las de un auténtico súper deportivo!
 
 
¿Qué han pasado en esos 15 años? ¿Cuál ha sido el motivo de la escalada de potencia y de prestaciones? A mi modo de ver, el motivo principal, aunque no el único, lo encontramos en los motores diésel. Voy a intentar explicarme lo mejor posible…

Hace 15 años, en plena campaña de marketing a favor de los Turbo Diésel de Inyección Directa, éstos tenían que demostrar que eran capaces de hacer sombra a los motores gasolina. A sabiendas de que nada podían hacer contra ellos en materia de suavidad y sonido, se centraron en conseguir potencia ligada a su mayor virtud, el bajo consumo. Empezaron con potencias de 100cv para un 2.0 y han llegado a los casi 200cv para la misma cilindrada. Por suerte para los amantes de la gasolina, aunque tardó en llegar, la evolución de estos motores también acabó llegando en forma de motores sobrealimentados de baja cilindrada, igualando las potencias de sus homólogos de gasoil. Pero esta evolución de los motores de gasolina no fue sólo para intentar equipararse a unos motores diésel mucho más avanzados, sino para poder “tirar” de unos turismos cada vez más seguros y equipados, y por ende, más pesados. Y es que con el siglo XXI llegó el aburguesamiento y dejamos de concebir un turismo, aunque sea un pequeño utilitario, sin el refinamiento de una Bentley…

La evolución tecnológica siempre es buena, aunque algunos sintamos nostalgia por los motores alegres de antaño, con mayor cilindrada y carácter. Pero esa evolución tecnológica en utilitarios, compactos y berlinas ha provocado que las versiones deportivas de esos mismos coches y la de modelos eminentemente deportivos tengan que equipar motores de gran potencia para poder superarlos. Y toda esa evolución nos ha llevado a coupés deportivos que, a pesar de su baja cilindrada, son capaces de acelerar de 0 a 100 km/h en 5.3 segundos, 6 décimas más rápido que un Ferrari Testarrosa de 1.984.

 
¿Es más deportivo un Audi TT que todo un Testarrosa? La respuesta es obvia: NO. Pocos coches actuales son más deportivos que modelos antiguos, a pesar de sus mejores prestaciones. Por suerte para los amantes de los deportivos siguen quedando marcas convencidas de que la deportividad de un vehículo no va ligada a la potencia de su motor ni a la de sus prestaciones puras, sino a un conjunto de factores más sensoriales que técnicos. Pienso en la versión más potente del Mazda MX-5 que con su motor 2.0 de 160cv acelera de 0 a 100 km/h en unos humildes 7.9 segundos.

Pero volviendo al precio del nuevo Audi TT. ¿De verdad es mucho pagar 40.870 euros por un biplaza que acelera de 0 a 100 km/h 6 décimas más rápido que un Ferrari Testarrosa y que puede llevarnos a recorrer toda Europa con la comodidad y delicadeza de una berlina de lujo?

Posiblemente para los Alfistas sí, pues no queremos que se mezclen deportividad y confort en ese tipo de coches. Hasta ahora no podíamos decirlo abiertamente, ya que nuestro coupé, el Alfa Brera, jugaba a lo mismo. Pero con la llegada del Alfa Romeo 4C, la cosa ha cambiado mucho. Por “sólo” 13.120 euros más que el TT más accesible podemos llevarnos uno de los deportivos más radicales y efectivos que hay actualmente en el mercado.

Para ser sinceros, también sueño con el momento en que Alfa presente una Giulia Sprint como alternativa más racional al Alfa Romeo 4C. Un 2+2 real, de tracción trasera, que pueda servir tanto para ir a trabajar como para pasarlo en grande los fines de semana por carreteras de curvas.
 

2 comentarios:

  1. Muy buena reflexión Llorenç.

    Los deportivos de verdad murieron el día que una revista llamó Deportivo al Bentley Continental GT.
    Y los deportivos asequibles murieron incluso antes.
    A veces alguno resucita y se deja ver, como los Alfa 8 y 4C, y a veces otros de marcas extrañas, sin ataduras al marketing nos recuperan la ilusión por estos coches brutales (hasta que vemos su precio que también se suele disparar), tipo TVR, Donkervoort...

    En fin, siempre nos quedará el mercado de segunda mano y los Euromillones..

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    1. Pues sí Julio. Cada vez los deportivos son menos deportivos, todo y ser más potentes y tener mejores prestaciones "puras". Últimamente leo que hasta los Porsche 911 se parecen más a un GTI que a deportivos, por lo menos cuando los conduces tranquilo. Afortunadamente, cuando le pisas un poco, se convierte en lo que es, un gran deportivo.

      El mercado de segunda mano es siempre una muy buena opción para los amantes de los deportivos.El euromillón también ;-)

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